miércoles, 13 de marzo de 2013

PERSONAJES DEL PARQUE AMATE

Sevilla como ciudad tuvo y tiene unos personajes de muchos ámbitos que la representaban y representan, tanto en lo artístico, intelectual, lo social o, simplemente, lo curioso o simpático. Bécquer, Machado, Murillo, Anibal González, Curro Romero, Vicente el del Canasto, Antoñito Cofradías, El Pali, Diamantino García  o Rafa Gordillo, son solo algunos ejemplos. Igualmente pensamos que nuestro parque observado como un espacio social de encuentro y convivencia, tiene o debiera tener sus personajes propios.
Quizá sean historias anónimas, simples, nada brillantes o no "dignas de mención" desde el punto de vista mediático, pero que en muchos casos debieran ser objeto de  nuestra reflexión y en muchos casos  de admiración o ejemplo a seguir. Además en muchos casos, nos servirá para desmantelar y sacudirnos algunos inaceptables prejuicios que mantenemos toda la vida.
El mundo particular del Parque Amate, contenido entre tantos barrios tan diversos, tiene sin duda una riqueza humana que debiéramos resaltar. Convertir en protagonistas a personas normales que llevan su vida con mayor o menor dificultad, con una rutinaria, compleja o admirable historia personal, debe hacernos reflexionar sobre nuestra relación con los demás. Cuando nos cruzamos de forma solitaria con otras personas que, al igual que nosotros, caminan, pasean o corren por los caminos del parque, nos sorprenderíamos de muchas historias personales.  Y eso lo conseguiremos si somos capaces de superar nuestras reticencias urbanas, tan antisociales en la actualidad y nos decidimos a abrir una simple conversación con las personas que nos cruzamos o descansan en los bancos del parque para confirmar que efectivamente algunas historias pueden servir de ejemplo para otras.
Esta mañana, por ejemplo, he podido hablar con una señora mayor, sobre unos setenta y tantos años que hacía una perfecta rutina de estiramientos utilizando para ello la ayuda de un banco metálico de descanso. Me atreví a abordarla. De inmediato la señora se alerta y me mira extrañada. Le transmito mi curiosidad y extrañeza de ver como una señora de su edad ejecuta a la perfección esa rutina de estiramientos. Una vez roto el lógico hielo inicial (¡ una señora mayor con chándal que es abordada por un extraño en un parque !) la señora me transmite que efectivamente ella adquirió ese hábito después de pasar por unas clases de gimnasia de mantenimiento y que ella ha seguido manteniendo en el tiempo. Además su hijo que hace mucho deporte, le ha enseñado y le anima a mantenerse en forma. Lleva desde al año 1992 andando a diario 12 km. y ejecutando su rutina de ejercicios de estiramientos. No se me ocurrió ni pedirle su nombre ni su contacto. Le transmití que ella puede ser un magnifico ejemplo para otras personas de su edad que no se atreven o animan a seguir sus pasos. Espero verla algún día y contarle nuestros proyectos.
Al momento me tope con un joven africano, de aspecto deportivo, que hacía ejercicios de musculación en la zona de aparatos. Igualmente su alerta se activó ante alguien extraño que le aborda. Simplemente quería conocer su opinión sobre qué cosas echa de menos en el parque. Me sugirió que faltaban mancuernas, que yo rápidamente achaqué al riesgo de robo, que él entendió.  Roto el primer momento de contacto, me informa que ha sido campeón de boxeo de su país, Camerún, en la categoría de 64 kgr. Antes me sacó su identificación, que yo rechacé, diciéndole que no era ningún policía. Nos tomamos los teléfonos para poder contar con él si organizamos alguna actividad en el parque en el futuro. Le invité a que más adelante  nos pudiera contar su historia. Le planteo también la hipótesis de que él pudiera dirigir una escuela de boxeo, gimnasio,... Claramente se ofrece para ello. Pienso que quizá sea bueno ponerlo en contacto con  la Escuela de Boxeo de Rochelambert. Quizá le facilitaran usar el gimnasio municipal existente en el recinto de Rochelambert.
Otro ejemplo de persona anónima, inmigrante, que posiblemente no lo esté pasando bien económicamente y que pensamos, puede haber pasado algunas o muchas calamidades en su paso de su lejano país hasta llegar a residir en nuestra ciudad en busca de una mejora personal o familiar. Otra historia desconocida que no hubiera sido posible si no me decido a abrir ese maravilloso canal de la comunicación y que debemos decidirnos a superar.
También hablé con dos hombres mayores que paseaban por el parque y que también me informaron de lo que ellos consideraban que podía faltar en el parque. Dicen  que en la primavera y verano pasan motos por los caminos del parque, lo que manifiesta la necesidad de una vigilancia permanente; hace falta de que los dueños de los perros los lleven atados  y hablan de la necesidad de que existieran unos servicios públicos para atender las emergencias de muchas personas, que ya mayores pueden tenerlas en cualquier momento y situación. Uno de ellos confirma haber sufrido, como otros usuarios, que atender esas emergencias naturales echando mano de un  socorrido arbusto cercano en que poder camuflarse.
También hablé con dos chicas jóvenes que, en un camino del parque, recogían la caca de su perro. Tras felicitarles, les informé que yo también lo hago como ellas, y que poco a poco vamos creciendo como personas cívicas.  Se alegraron y sonrieron de mis palabras. El reconocimiento publico es un premio que no nos cuesta nada, solo la decisión de hacerlo. Le damos una pequeña alegría inesperada a otra persona.
Hablé también con dos policías nacionales que, en moto, patrullaban por el parque. Les comenté los miedos de los mayores al tema de las motos. Me comunicaron que simplemente se trata de avisar al 091 y brevemente se presentan efectivos a resolver la situación. Que las personas deben atreverse a llamar , que no pasa nada por ello, ni se van a complicar la vida.
Sabemos también, porque hemos hablado con ellos, que hay deportistas habituales del parque que llevan desde 1983, desde su creación , utilizando el parque  casi a diario, ya con sus grupos de entrenamiento formados. Preparan carreras municipales, el Maratón de Sevilla,... Son los más asiduos  y los que nos han alertado sobre las evidentes carencias de albero en muchas zonas del parque, donde han sufrido accidentes y lesiones. Algunos de ellos han padecido hasta trampas de vándalos que ponían entre dos árboles por donde ellos corrían alambres para reírse después a su costa. Actos vandálicos que les hicieron padecer lesiones importantes.Afortunadamente, ellos mismos, afirman, eso fue hace años, y en estos momentos, el vandalismo ha bajado bastante. Cosa de lo que nos alegramos enormemente.
En fin, como diría un famoso personaje de cómic "Esto es todo amigos".