domingo, 13 de diciembre de 2015

SALVAR EL PARQUE MARIA LUISA

El Consistorio acomete trabajos de emergencia ante el «importante deterioro» del recinto, que achaca al vandalismo y la falta de actuaciones en la anterior etapa municipal. Es el más emblemático, conocido y querido de los parques de Sevilla, pero también el que se encuentra en peores condiciones de la amplia red de espacios verdes de la ciudad. Lo dice todo el que se da un paseo por allí y lo confirma el propio Ayuntamiento por medio de su director de Medio Ambiente, Parques y Jardines, Adolfo Fernández Palomares, que no se anda por las ramas con la cuestión: «Tiene un grado de deterioro muy importante». Esto es fruto de un cóctel en el que está un vandalismo que parece endémico pero también la que critica como «mala gestión» durante la anterior etapa municipal, en la que prácticamente «se abandonó» un espacio que es bandera de la ciudad. Para superar esta situación están en marcha varias actuaciones de emergencia con las que se pretende empezar a remontar, aunque el camino a seguir lo va a marcar el plan director que se está elaborando para la gestión de este gran espacio de más de 40 hectáreas. «El parque de María Luisa es una seña de identidad de la ciudad, es el parque de Sevilla», así que preocupa especialmente que en estos momentos «no está al nivel que nos gustaría», dicho en términos suaves. El mal estado, admite Fernández Palomares, «es general: caminos, señalización, vegetación y cierto punto de vandalismo, que ha llevado al desánimo en los propios trabajadores del parque...». Todo esto se traduce en una «imagen de deterioro que es negativa, hay que lavarle la cara de manera importante» para poner este espacio a la altura que merece y necesita la ciudad. Las actuaciones están siendo generales, aunque quizás la más evidente es la reparación de los deteriorados caminos de albero. Para ello, el Ayuntamiento aprobó en septiembre una inversión de 122.000 euros para actuar sobre todo en la manzana central del parque, entre las avenidas Hernando Cortés, Pizarro y Rodríguez de Caso. En total, y con un plazo de seis meses, se está actuando sobre 24.411 metros cuadrados, lo que a su vez indica que cada mucho trabajo por delante, ya que los caminos de albero del recinto suman 77.819 metros cuadrados. También se ha puesto en marcha un plan específico para mejorar una masa arbórea en un estado preocupante. «La vegetación está muy mal», admite Fernández Palomares, y es que hablamos de «árboles muy viejos en los que se agudizan los problemas generales, no es lo mismo cómo aguantan si tienen 20 o 200 años, así que hay que arremangarse». De hecho, ha habido que talar algunos ejemplares «porque estaban en muy estado y suponían un peligro», realizándose un análisis árbol a árbol para determinar su salud. Estas actuaciones de emergencia han alcanzado también a la Isleta de los Patos (en realidad se llama de los Pájaros, pero es más conocida así), donde se ha restaurado el quiosco de música. Del estanque, por su parte, «se ha sacado medio metro de fango pestilente», un entorno por cierto en el que en 2012 se volvieron a soltar cisnes, patos, barnaclas, ánades, cercetas y pavos reales. ¿Y cómo se ha llegado a esta situación de deterioro? «El vandalismo ha hecho grandísimos destrozos, pero también el debilitamiento de los medios propios municipales» que, según el director de Medio Ambiente, se produjo durante la etapa de Juan Ignacio Zoido como alcalde. «Había cosas rarísimas, como que la plantilla no tenía herramientas ni combustible para la maquinaria», con lo que poco podían hacer, una situación que enmarca en una estrategia de «desmantelar lo público» que llevó a que «la gente estuviese muy desmotivada». Asegura Fernández Palomares que, de todos los parques de Sevilla, el estado del de María Luisa es el más preocupante con diferencia. Por eso, y al margen de actuaciones puntuales de emergencia, queda todavía muchísimo por hacer y eso requiere inversiones y una mayor y mejor vigilancia, la única manera para superar una situación en la que «ahora los sevillanos están más avergonzados que orgullosos» del principal de sus parques.